Esta nota podría tener un tono monocromático peronista y titularse: «Esperando el milagro», pero no hay que ser irresponsable. Los justicialistas saben que enarbolar una ilusión esperanzadora sería hoy un despropósito.

En el Gobierno kirchnerista hay quienes creían que comprando franquicias el caudal de votos podría mantenerse, pase lo que pase y marche como marche la economía. Las franquicias de derechos humanos, ni una menos, elección de la identidad sexual y otras tantas que mi porosa memoria olvida, no alcanzaron para llenar las urnas de votos militantes.

No obstante, la inflación desmadrada, el desempleo de dos dígitos y el aumento de la pobreza en Argentina han sido terminales para un peronismo que agotó su modelo paternalista y sufrirá una derrota impactante.

Hay que prepararse para el día después. Que no sea un trauma la derrota de uno de los frentes que disputan las bancas legislativas. La democracia es así: a veces se gana y en otras tantas ocasiones se pierde.

Tenemos que desdramatizar las elecciones. Al día siguiente: tomar la iniciativa, salir a trabajar, saludar a los vecinos y seguir en este largo camino de desconcierto y desesperanza en el que nos ha sumergido el gran fracaso de la política criolla.

Después de todo, no se puede ser tan bobo como para creer que el recambio en el Congreso de la Nación puede modificar en horas la terrible situación que atraviesa el país.

Si bien todo el mundo tuvo pandemia y la economía del planeta se detuvo, es importante entender que no todos los países tienen una inflación superior al 50%.

Argentina es el cuarto país del mundo con mayor inflación. Una cifra que se siente en el bolsillo cotidiano de los ciudadanos y ciudadanas que ya no saben cómo esquivar a ese «monstruo grande» que «pisa fuerte, toda la pobre inocencia de la gente», por parafrasear a un cantautor filo kirchnerista como León Gieco.

La economía está directamente relacionada con el voto contra el Gobierno

Veamos.

Una Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública dirigida por Diego Reynoso, la cual fue realizada en todo el país por la Universidad de San Andrés, indica que la inflación es el principal problema para los votantes de Alberto Fernández, en tanto que los votantes de Mauricio Macri evalúan otros temas, tal el caso de la corrupción y la inseguridad.

Entre quienes antes votaban al kirchnerismo, los problemas centrales radican en inflación, falta de empleo y pobreza. Es la economía, ¿se entiende?

En el caso de San Juan, una encuesta realizada por Aníbal Urios, de DC Consultores, indica que casi el 80% de los ciudadanos repetirá el voto que emitió en las PASO de septiembre.

Por su parte, un 5,7% no irá a votar y un 6,1% está dispuesto a cambiar su voto.

Otra medición, en este caso realizada por la consultora Giacobbe & Asociados, que dirige Jorge Giacobbe, preguntó: ¿Qué cree que sucederá el 2022 con la inflación?

La respuesta es contundente: el 71,2% estima que la inflación del año que viene será superior a la que tuvimos en 2021, y sólo un 9,2% piensa que bajará.

Detenidos en la cinta de Moebius

Los milagros en política no existen. Cuando las cosas no marchan bien es mejor ponerse del lado de la gente y tratar de interpretar lo que sucede. El por qué del malhumor social es algo que los políticos deberían percibir con sensibilidad de expertos.data

Muy pronto vamos a cumplir 40 años de democracia. Si ese tiempo no alcanzó para aprender a entender a la gente que sufre, entonces estamos detenidos en una cinta de Moebius, ese enigmático objeto con un solo lado que fascina a matemáticos, artistas e ingenieros.

Si se me permite la digresión, desde hace 160 años existe un objeto que desafía las leyes de la física a las que estamos acostumbrados.

Se trata de la cinta de Möbius o Moebius, creada por el matemático y astrónomo alemán August Ferdinand Möbius en 1858.

En Argentina la Casta Política nos metió en una cinta de Moebius hace décadas y todavía no hemos podido salir de ese rulo y contrarulo que nos hace repetir, año tras año, una rutina perdedora y fatal.

Sin plan no hay salida. Si no logramos entendernos no vamos a poder resolver nada.

Argentina es un país de sordos donde nadie escucha a nadie.

Así nos va.

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