Qué piensan los analistas americanos del país y qué hará el ministro en esa capital. Mauricio Macri también llegará a DC esta semana

Desde Washington, EEUU – Dudas, muy pocas certezas y, sobre todo, desinterés y cierta desazón por Argentina. Ese bien podría ser el resumen del contexto con el que desembarca esta semana Martín Guzmán en la capital de EEUU, según analistas políticos y financieros que siguen la actualidad del país desde DC y Wall Street con los que habló.

El ministro de Economía será protagonista estos días de una serie de reuniones en el marco de la Asamblea del FMI y el Banco Mundial y de bilaterales del G20, seguramente con el foco puesto en el impacto de la invasión de Rusia a Ucrania en la economía global. Más hacia la mitad de la semana llegará el secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia, Gustavo Beliz. El presidente del Banco Central, Miguel Pesce, optó a último momento por la virtualidad y se quedó en Buenos Aires.

Desde despachos locales definieron a este viaje como “amable”. Al menos lo es en contraposición con lo que podría venir luego, con posibles incumplimientos de la metas del acuerdo recientemente firmado con el Fondo y más tensión política dentro de la coalición gobernante. “La primera revisión saldrá bien; después habrá que ver, falta”, estimaron el fin de semana en el Palacio de Hacienda. La primera misión de control se adelantó a mediados de mayo y volverán en septiembre: no falta tanto, aunque para la política local suena a larguísimo plazo.

Como contó ayer, el ministro estuvo buena parte del fin de semana de Pascuas en Chapadmalal, en la costa bonaerense. Allí fue con su equipo para terminar de delinear su plan para crear un nuevo esquema impositivo que capte la “renta inesperada” que generó la guerra en algunos sectores. Insiste con que la trasladará a un nuevo IFE y ya escucha las quejas no sólo del campo, sino también de los funcionarios del ministerio de Agricultura de su propio gobierno.Joe Biden y Alberto FernándezJoe Biden y Alberto Fernández

“La pregunta sobre qué pasa con Argentina es permanente y la reacción es de perplejidad”, resumió Bruno Binetti, investigador del think tank Diálogo Interamericano. El analista cree que la administración de Joe Biden apoyó al país y tuvo buena voluntad. “Pero no ven un gobierno suficientemente coherente como para avanzar en un diálogo, por más mínimo que sea. Lo cierto es que Argentina nunca va a ser una prioridad para DC y ahora, además, se cayó del radar”, aseguró.

La inflación local es otro tema que “asusta” en un EEUU en el que los precios volvieron a estar en los diarios y en la boca de los ciudadanos. “Mucho más con Venezuela que contuvo el tema por una dolarización de facto. Si este año Argentina tiene el doble de inflación que Venezuela, más allá de los contextos totalmente diferentes, tendrá un peso simbólico muy fuerte”, destacó Binetti.

Benjamin Gedan, director del Wilson Center, otra think tank de la capital americana, y a cargo del programa Argentina Project, cree que la invasión brutal de Rusia a Ucrania debió ser una oportunidad para afianzar una relación estratégica cercana entre Argentina y EEUU. “Pero la respuesta argentina es errática, víctima del perpetuo balance político de Alberto Fernández. Eso hace daño a la imagen global de la Argentina y debilita su relación”, destacó.

“Si este año Argentina tiene el doble de inflación que Venezuela, más allá de los contextos totalmente diferentes, tendrá un peso simbólico muy fuerte” (Binetti).

“Argentina se ve en DC con dos lentes, el de su lucha, aparentemente interminable, con el FMI y sus desafíos económicos; y con el de la competencia entre grandes poderes. Es uno de los principales puntos de influencia china en la región y los coqueteos del gobierno de Fernández con Rusia ayudan poco. La administración Biden debe ver un gobierno que no tiene una postura de principios sobre Rusia. Vota a favor de algunas resoluciones de la ONU, pero no de otras. No hay orden ni concierto”, afirmó en diálogo con este medio Ryan Berg, delCSIS, elCenter for Strategic and International Studies.

En DC parece despertar más interés Maurcio Macri, quien dará dos charlas, el martes y el miércoles, en el Instituto de las Américas de la Universidad de Georgetown. Hablará de liderazgo y de su presidencia. Tendrá como anfitrión a un viejo conocido: Alejandro Werner, el ex director para el Departamento del Hemisferio Occidental del FMI que comandó la negociación del cuestionado crédito por US 57.000 millones de 2018, de los que el gobierno de Macri llegó a recibir unos USD 45.000 millones. Meses atrás, Werner dejó su cargo en el Fondo –casi no quedaron cabezas visibles de ese acuerdo en el organismo– y se pasó al mundo académico. ¿Es una coincidencia la ponencia del ex presidente al mismo tiempo que el evento que organiza el FMI?, le preguntó este medio a Werner, un economista mexicano que nació en Argentina. “Totalmente casualidad, lo de Fondo iba a ser virtual y luego se hizo híbrido. Nosotros estamos con presencialidad hace mucho”, dijo

“Macri genera cierto interés por lo que significó su llegada al poder y también por su rol futuro. Por eso hay algo más de expectativa: en DC la última memoria más o menos positiva de Argentina es con él como presidente, más allá de cómo finalizó”, destacó Binetti. “Con la inflación y la pobreza fuera de control, no hay tiempo que perder. Macri es, por supuesto, interesante, pero Guzmán está ahora en el cargo y tiene la oportunidad de contribuir a una solución”, agregó Berg.

Werner es muy crítico del acuerdo que llegó Argentina con el organismo. “El descontrol de Argentina no tiene que ver con el Fondo. Sí con los grandes retos macro que enfrenta: inflación, balanza de pagos, y luego crecimiento, pobreza, distribución del ingreso y un PBI per cápita menor a 2010. Que el Gobierno no se pueda poner de acuerdo para hacer un programa congruente es muy preocupante. Difícilmente se ve en otros países ese deterioro institucional”, aseguró.La web de la Universidad de Georgetown invita a escuchar al ex presidente MacriLa web de la Universidad de Georgetown invita a escuchar al ex presidente Macri

Gedan también tiene su punto de vista al respecto: opina que a pesar de que la vicepresidenta Cristina Fernández y sus seguidores no trastocaron el acuerdo con el FMI, “si están haciendo lo posible por sabotearlo”, algo que dispara las expectativas de inflación y genera mayor escepticismo por parte de inversores locales y extranjeros. “Una vez que el gobierno sufra las consecuencias políticas del aumento en precios de energía, la oposición dentro del peronismo podría empujar a Fernández para abandonar el programa en su totalidad, potencialmente dando pie a la crisis que Guzmán ha pasado años tratando de prevenir”, destacó el analista.

Berg, de CSIS, aseguró también que la inflación está acabando con las posibilidades de recuperación económica. “Tiene un 70% estimado para este año con el 40% del país viviendo en la pobreza. Para complicar aún más las cosas, existe un intenso conflicto interno entre el presidente y el vicepresidente por el poder, que se complica aún más por los pasos en falso del presidente”, dijo.

Inversores lejanos

Los expertos financieros seguirán la visita de Guzmán desde sus oficinas de Wall Street, salvo algunos que viajarán a DC a las habituales reuniones privadas que hacen bancos y calificadoras como side events de la asamblea del Fondo. No hay tantos este año por las restricciones que aún hay por la pandemia y, además, en los que sí se hagan el interés no estará centrado en Argentina.

“El inversor americano perdió todo interés por Argentina”, aseguró Guillermo Mondino, socio y fundador de Mogador Capital.

El economista argentino radicado en EEUU aseguró que la coyuntura local está enferma en lo estructural, aunque, transitoriamente y por razones cíclicas, engaña su nivel de actividad. “Argentina tiene un déficit fiscal estructural, crónico, que requiere de cirugía mayor para ser corregido. También veo una estructura regulatoria en todos los mercados muy anti-crecimiento y muy mal organizada”, destacó y planteó sus dudas sobre los objetivos del acuerdo con el FMI al que definió como “fundamentalmente incomprensible” y como generador de una “bomba de deuda” que será un gran problema en 2024.

“Una vez que el gobierno sufra las consecuencias políticas del aumento en precios de energía, la oposición dentro del peronismo podría empujar a Fernández para abandonar el programa, potencialmente dando pie a la crisis que Guzmán ha pasado años tratando de prevenir” (Gedan)

“Así como está el programa, es inflacionario. Si se cumplieran los compromisos (algo muy improbable, por cierto) los vencimientos de deuda harán poco menos que imposible evitar una nueva reestructuración, incluyendo la deuda doméstica en esta oportunidad. Y, eso, obviamente implica que el impacto en la colocación de deuda en el 2022 y 23 se hará crecientemente difícil y sólo posible gracias a la represión financiera extrema que hoy tiene el país”, explicó Mondino.

Alberto Bernal, de XP Investments, se sinceró desde Nueva York: estaba convencido de que con el acuerdo iba a haber una reacción más positiva de los mercados. No pasó nada de eso. “Es el cuento del pastorcito: Argentina promete y promete y ahora el inversor promedio está viendo para creer. Buscan pruebas, algo paradójico para los mercados que siempre buscan anticiparse. Es una reacción que tiene algo de hartazgo. Contra eso no se puede hacer nada, solo recuperar la confianza”, afirmó.

Bernal cree que, sin embargo, hay espacio para que Argentina envíe mensajes más fuertes al mercado. “Luego del dato de inflación, el Central tiene que ser más agresivo con la política monetaria”, pidió.Alejandro Werner, ex director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, ahora en la Universidad de Georgetown y anfitrión de Macri (REUTERS/Luisa González/)Alejandro Werner, ex director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, ahora en la Universidad de Georgetown y anfitrión de Macri (REUTERS/Luisa González/)

El análisis de Diego Ferro es contundente. Aseguró que el contexto económico argentino empeora desde hace rato y que, más allá del impulso reciente al precio de los commodities, como la situación global es la menos propicia en años y el país no tiene plan económico ni liderazgo, los problemas empeorarán. “En este contexto, el FMI es una excusa para mantener una narrativa. El ajuste se debería hacer más allá del Fondo, pero integral. Como mínimo, va a haber que esperar a las elecciones de 2023, pero con menos esperanza que en el 2014/15, ya que el PRO gobernó, y bastante mal”, dice desde su despacho de CEO del fondo M2M Capital.

Ferro está convencido de que falta de poder político para resolver la crisis y que el gasto desbordado del Estado genera por lo menos dos problemas: déficit fiscal e improductividad. “Simplificando, de ahí viene el tema inflacionario, el aumento de pobreza, la desconfianza y la falta de dólares”, aseguró.

“Así como está el programa, es inflacionario. Si se cumplieran los compromisos (algo muy improbable, por cierto) los vencimientos de deuda harán poco menos que imposible evitar una nueva reestructuración” (Mondino)

Sobre el eje financiero opinó que como los precios de los activos locales están “conspicuamente bajos”, por eso Argentina siempre está en el radar: “Apenas hay alguna buena noticia superficial aparece algo de compra, pero al poco tiempo resulta evidente que nada cambia y las cosas siguen empeorando, y los precios bajan de nuevo. Yo creo que más cerca de fin de año el foco va a empezar a centrarse en las elecciones del 2023 y puede haber una demanda un poco más consistente”, destacó.

¿Y Guzmán?

Los analistas consultados creen que la gestión económica del Gobierno no es buena. Con todo, en parte, rescatan la figura del ministro en el contexto de una coalición plagada de internas.

Binetti, de Diálogo Interamericano, definió a Guzmán como un “ancla de racionalidad”. “La gran duda es en qué medida Fernández lo protege. ¿Tiene la voluntad de sostenerlo, tiene peso político para hacerlo? La verdad, no hay muchas personas siguiendo esto en Washington, pero los que lo miran observan si habrá quiebre, si aguanta Guzmán, si la economía será más kirchnerista… algo que, de todas maneras, ya está ocurriendo”, dijo.El presidente Alberto Fernández y la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva (EFE/Esteban Collozo)
El presidente Alberto Fernández y la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva (EFE/Esteban Collozo)

Mondino, por su parte, prefirió no opinar sobre el ministro aunque sí sobre el resultado de algunas de las gestiones de política económica. “Es difícil decir que los resultados han sido positivos”, afirmó.

Bernal, en tanto, piensa que al Presidente no le queda otra que apoyar a su elegido para el Palacio de Hacienda. “No hay algo distinto que se pueda hacer, salvo atacar los temas fundamentales. Si sale Guzmán, ¿quién viene, un kirchnerista?”.

“A pesar del pobre resultado, Guzmán es menos incompetente de lo que parece dado lo poco significativo de su rol en el gobierno. No es un buen ministro de Economía, pero apenas está actuando como secretario de Finanzas. Así que echarle culpas sobre inflación, déficit y falta de dólares me parece un poco injusto. Hasta cierto punto es de los menos irracionales en esta coalición”, agregó Ferro.

“Argentina promete y promete y ahora el inversor promedio está viendo para creer. Buscan pruebas, algo paradójico para los mercados que siempre buscan anticiparse” (Bernal)

Gedan, del Wilson Center, aseguró que el ministro opera en un ambiente político difícil y destacó su supervivencia y cómo mantuvo un enfoque pragmático a los problemas de la deuda. “Sus negociaciones exitosas con acreedores internacionales en 2020 evitaron una crisis en el momento más difícil de la pandemia, y su mano estable produjo un acuerdo con el FMI que ofrece, por lo menos, una modesta esperanza en reducir el gasto insostenible argentino y controlar su inflación. Dicho esto, nunca ha tenido la confianza de muchos miembros influyentes de su propio gobierno”, destacó.

Comienza una semana de actividad fuerte en DC para la delegación local. A pocas cuadras de distancia estarán Guzmán y Macri. Agendas y urgencias diferentes. Ambos buscarán, al menos por unas horas, salir del run run local que los tiene como protagonistas. Es muy probable que no lo logren.

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