Finalmente, el presidente se hartó de ninguneos, de idas y vueltas, de descalificaciones, de burlas. Durante el fin de semana, y en tres lugares diferentes del conurbano, dio su opinión, sin pelos en la lengua, sobre Cristina y Máximo Kirchner. Hubo críticas, denuncias, planteos de todo tipo y pedidos de unidad. Pero la unidad parece estar lejos.

Alberto Fernández inició su raid en Moreno, el viernes, y continuó el sábado en José C. Paz, acompañado de Mario Ishii, ahora converso al albertismo, y continuó en San Martín, el sábado, en el Congreso del Movimiento Evita. 

Tras la muletilla habitual de subrayar la importancia de la unidad del Frente de Todos, reclamó que no se profundizaran las internas y los discursos catastróficos y alarmistas. Pero lo más determinante vino después, cuando habló sobre Cristina y Máximo Kirchner sin pelos en la lengua y confirmó que no sólo no habla con ella, sino que no quiere saber más nada con sus planteos.

El discurso más duro tuvo lugar en Moreno, donde acompañó a la intendenta Mariel Fernández y al ministro Gabriel Katopodis en el anuncio de una serie de obras de asfaltos que se construyeron y están ya iniciadas en el distrito. También estuvieron presentes otros intendentes, como Federico AchavalMauro GarcíaAlberto Descalzo y Fernando MoreiraLucas Ghi permaneció un breve lapso, ya que el presidente –tal como es su costumbre- llegó bastante tarde y el jefe municipal de Morón tenía previsto un evento de anuncio de obras y una recorrida junto al ministro de Turismo, Matías Lammens

No sólo Alberto disparó que no está dispuesto a hablar con Cristina, también les indicó a los pocos que pidieron algún tipo de acuerdo en el futuro que «no intervengan» en la inexistente relación entre ambos, ni muevan un dedo para restablecerla. 

Los alcaldes escucharon la explicación del por qué «el gobierno siempre aparece en crisis» y «nunca una buena noticia nos dura dos días». El presidente confirmó que el vínculo con los Kirchner concluyó tras la aprobación del acuerdo con el FMI. «Eso, que es una decisión dolorosa, pero podía traer cierto alivio, no nos duró un día. La renuncia de Máximo al bloque de Diputados terminó con el tema y pasamos a hablar de su oposición al FMI».

Con llamativa dureza explicó que el cristinismo no hace más que poner palos en la rueda para que el gobierno fracase. «Es casi de manual… no podemos dar una buena noticia sin que al otro día o en esa misma semana aparezca una reacción de parte de ellos instalando otra discusión… Habíamos llegado a un diálogo con el gobierno de la Ciudad y también lo terminamos con la crisis policial», marcó. Ahí el palo, sino nombrarlos, fue para Eduardo “Wado” de Pedro y Axel Kicillof, que no demostraron mayor interés en acordar con las autoridades porteñas. 

Llamativamente, hasta el día de hoy, la página oficial del municipio de Moreno no da cuenta de la visita del presidente, y la última referencia sobre él es un evento anterior, en José C. Paz, que compartió con Kicillof

Pese a que varios intendentes hicieron notar su preocupación por la relación quebrada entre presidente y vice, Alberto Fernández tomó la decisión de comunicar en voz alta lo que habitualmente sólo comentaba entre los íntimos. Y lo que le da mayor importancia a esta determinación es que no sólo participaron del evento en Moreno intendentes del peronismo no kirchnerista, sino también algunos que forman parte del sistema de alianzas de La Cámpora. Toda una señal del nuevo escenario en el que plantea la relación con sus aliados.

Así como causó sorpresa el tono de las declaraciones, también lo hizo la ausencia de Juan Zabaleta, un albertista de cuello negro, quien además tenía previsto compartir este lunes un acto con Kiillof y con Andrés «El Cuervo» Larroque, uno de los camporistas más críticos del presidente, en Florencio Varela.

La decisión de no buscar un restablecimiento de la relación también pasa por Cristina Kirchner. «Ya está afuera del gobierno», afirman en su entorno. Y aseguran que su mirada es tan pesimista que cree que el mes de septiembre, a lo sumo, será el momento de la explosión de la situación económica, si es que no llega antes. 

«Si ella cree que explota, hace todo para que suceda», afirma un intendente próximo a la vicepresidenta. Y agrega que sólo le importa su situación judicial y la de sus hijos, y mantener su condición de “Gran Electora” o candidata en los comicios del año próximo.

Finalmente, Alberto quemó los puentes con Cristina. Tal vez, como siempre, se arrepienta. Pero esta vez no parece tener margen para hacerlo.

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