La indigencia, y una mirada sobre la esperanza de una Argentina próspera.

Según el Registro Nacional de Trabajadores de la Economía Popular (Renatep), la cantidad de personas inscriptas en tareas de “recuperación, reciclado y servicios ambientales”, creció entre agosto de 2021 y febrero de 2022. De 118.002 trabajadores informales, el 16% (unos 18.918) se sumó en los últimos seis meses, dice una nota de Clarín del pasado 7 de julio.

Es que la Argentina viene padeciendo, tanto política como socialmente, una crisis económica profunda que empujó un aumento acelerado de la desocupación y la precarización del trabajo. Y es ahí donde aparece la figura de Natalicio Hernández, esa “imagen en carne viva” que puede simplificar las memorias de la Argentina.

Cabe aclarar que el nombre del cartonero es ficticio, y representa -dice el lector- a los miles que pasan por el frente del negocio de su hija, en la calle San Martín, donde año a año miles de personas se acercan a la Basílica de Nuestra Señora de Luján a agradecer o a pedir trabajo.

La historia, como la de otros “Natalicio”, refleja a una Argentina desnuda, sumida en la pobreza, con falta de políticas de salud, con marginalidad y, paralelamente, con el desinterés y el interés por parte del Estado en que esa masa de personas se prolongue en la estadística de indigencia.

Esa es lo ideología de la “patriada gobernante”, que con su dogma bajo el brazo asegura trabajar desinteresadamente por los más necesitados.

Contradictoriamente, nuestro Natalicio, remolca en su carro la alegoría de la Patria: “La Bandera argentina, una foto de Gardel, una estampilla de la Virgen y una lámina con los colores de Boca”. Y carga en su corazón el deseo de un amor, de rearmar una familia y el afán de progresar.

Muchos de ellos arrastran una biografía diferente pero con un mismo espíritu: la esperanza. A esa creencia nos aferramos cuando soñamos una Argentina grande y próspera.

Martínez, el lector de hoy, le aclara a este cronista que su nombre no es Antonio sino Antonino, “descendiente de la dinastía de los emperadores Antoninos romanos”Muy ajeno a los “sueños” de una faraona egipcia.

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