Por primera vez en el año, el saldo comercial arrojó un número negativo: una caída de USD115 millones para junio, lo que complica aún más la meta de acumulación de reservas. A este resultado se llegó porque las importaciones del mes crecieron 24 puntos porcentuales más que las exportaciones, con una cuenta de energía que llegó a los 1953 millones. El dato del Intercambio Comercial difundido por el Indec también reveló los límites del modelo exportador propuesto por el Gobierno.

Por primera vez en el año, el saldo comercial arrojó un número negativo: una caída de USD115 millones para junio, lo que complica aún más la meta de acumulación de reservas. A este resultado se llegó porque las importaciones del mes crecieron 24 puntos porcentuales más que las exportaciones, con una cuenta de energía que llegó a los 1953 millones. De esta manera, las ventas al exterior totalizaron los 8432 millones frente a los 8547 millones de las importaciones. El dato del Intercambio Comercial difundido por el Indec también reveló los límites del modelo exportador propuesto por el Gobierno en un escenario de incertidumbre global, por la guerra entre Rusia y Ucrania, y local con una corrida cambiaria que no frena y la especulación de algunos actores de la economía.

“Por el lado de las exportaciones totales, aumentaron exclusivamente por precio ya que las cantidades se redujeron en un 0,4% interanual, algo que ya había sucedido en mayo”, puede leerse en un informe de la consultora ABECEB. La comercialización de productos primarios registró una caída en cantidades del 12%, mientras que las ventas de poroto de soja retrocedieron un 30%. De esta manera, se confirman los guarismos que manejan tanto en el Ministerio de Agricultura como en la Cámara que nuclea a las cerealeras: hay 30 millones de toneladas de soja sin vender, por un valor estimado en USD14.000 millones.

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Tal como había adelantado BAE Negocios, las importaciones rozaron los USD8600 millones con una cuenta de energía que creció un 156%. También aumentó su participación en el total de las importaciones. En febrero, representaban el 16% del total, en los dos meses siguientes bajaron al 12% mientras que en mayo se ubicaron en el 20,3% y en junio en el 22,9% del total. De todas maneras, el salto de energía es explicado por precio y no tanto por cantidad. Para ABECEB, excluyendo los rubros combustibles y bienes intermedios, los restantes crecen por cantidad. Y desde la consultora EcoGo afirman que aun quitando del cálculo las compras de energía, las importaciones quedarían en un récord histórico.

“En julio las importaciones estarán un escalón abajo con una carga energética alta. El secreto pasa por sostener la pulseada hasta que el campo empiece a liquidar”, sostiene una fuente gubernamental. Para el empresario Gustavo Grobocopatel, los productores empezarán a vender cuando empiecen a sembrar para la próxima cosecha por lo que no existiría ningún componente de especulación en el sector.

Sin embargo, desde Agricultura señalaron a BAE Negocios que existen 30 millones de toneladas sin vender, de los cuales 20 millones estarían en silo y otras 10 millones entregadas pero sin fijar precio. Según un informe de la Bolsa de Cereales de Rosario, entre junio y julio los productores sojeros redujeron sus potenciales márgenes en 100 dólares por tonelada debido a las fluctuaciones de los precios. Es decir, deciden no vender a costa de perder dinero. En algún punto eso sucede porque tienen espaldas financieras para hacerlo.

En el primer semestre del año, el saldo comercial fue de 3093 millones cuando en el mismo período del año pasado había sido de 6774 millones. En 2020, primer año de la pandemia, el resultado comercial del período enero – junio arrojó un saldo positivo de 8312 millones aunque con un nivel de exportaciones e importaciones mucho menor.

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