Durante meses, la Secretaría General pactó con la Organización de la Aviación Civil Internacional la adquisición de un Boeing 757-256, cotizado en 25 millones de dólares. Transfirió U$S1 millón y cuando estaba todo listo para la firma desistió. La trama detrás de la decisión de último momento de Alberto Fernández.

Fue una negociación que se mantuvo en estricta reserva. Durante buena parte de 2022, el Gobierno de Alberto Fernández negoció la compra de un avión presidencial para reemplazar al histórico Tango 01, pero de manera sorpresiva, cuando la operación estaba a punto de cerrarse, la Casa Rosada decidió echarse para atrás pese a que una empresa ya había sido adjudicada y un equipo de la Secretaría General de la Nación había viajado a Canadá para firmar la carta de intención que luego derivaría en la adquisición de la aeronave.

La historia que se reconstruyó en base a altas fuentes oficiales se remonta a noviembre de 2021. En ese momento, la gestión de Alberto Fernández decidió recurrir a la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) para reparar el Tango 01, pero este organismo, tras realizar un exhaustivo análisis de mercado, les recomendó a las autoridades de la Casa Rosada inclinarse por la opción que se conoce como Exchange, es decir, entregar el Tango 01 como parte de pago, abonar una suma de dinero en dólares y adquirir una nave de iguales características, pero con menos horas de vuelo y una aviónica más moderna.

La OACI es un organismo reconocido internacionalmente que garantiza la transparencia en los procesos de licitación de aeronaves. Antes de iniciar la búsqueda del “nuevo” Tango 01, el Gobierno de Alberto Fernández debió saldar un viejo conflicto que se había originado en la gestión de Mauricio Macri, en el que se habían intentado comprar dos aviones, pero cuando se debían realizar los pagos todo se canceló y la situación derivó en un litigio contra el país. Ahora, otra vez, esta entidad vuelve a sufrir la improvisación argentina.

El Gobierno negoció por un “nuevo” Tango 01, hizo un depósito millonario pero finalmente canceló la compra

En abril pasado la OACI le acercó al Gobierno tres ofertas por aviones similares al Tango 01. La única admisible fue la de la empresa C&L Aviatión Group, ya que poseía documentación que acreditaba sus derechos para comercializar el avión en exclusividad. La aeronave ofrecida era un Boeing 757-256, fabricado en el año 2000.

El Gobierno había elegido un avión que costaba unos U$S25 millones

Según se pudo saber, entre el 6 y 10 de junio de 2022 las autoridades de la Dirección de Logística de la Secretaría General a cargo de Julio Vitobello viajaron a los Estados Unidos para realizar una inspección de la nave en la que se comprobó que la misma cumplía con las necesidades de la Argentina y su aviónica y equipamiento eran incluso más modernos que los del Tango 01.

La operación se sellaría a cambio de unos 25 millones de dólares, que se abonarían de la siguiente forma: 22 millones a través de una transferencia y la entrega del Tango 01, valuado en U$S3 millones.

Para comenzar a concretar la operación, la Secretaría General transfirió a una cuenta que posee en la OACI más de un millón de dólares con los que cubrirá los honorarios de la organización internacional por haber realizado la licitación y posterior adjudicación, pese a que la compra no se concretó y está a punto de caerse.

Se estima que por los trámites realizados cobrarán entre U$S400.000 y U$S500.000, aunque otros afirman que ascenderá a 900 mil dólares. Es dinero que el Estado no recuperará.

A esto se le deben sumar otros 150 mil dólares que el Estado gastó en la capacitación de los pilotos, tripulación de cabina, la contratación de simuladores de vuelo y el gasto de hotel y viáticos de las comitivas que viajaron al exterior para avanzar en la compra del avión.

El 3 de julio se produjo un hecho no menor para esta historia. Ese día Martín Guzmán dejó el Ministerio de Economía en medio de una profunda crisis financiera. En los días posteriores a su salida se desataría una escalada muy fuerte del dólar y tras la llegada de Sergio Massa a esa cartera se encararía una política mucho más austera. Allí comenzó a perder terreno la posibilidad de comprar un nuevo avión.

En una ronda de averiguaciones, pudo saber que en rigor la decisión de no avanzar con la adquisición del avión no fue de Massa, sino que habría sido acordada entre Alberto Fernández y Vitobello. Una especie de gesto de austeridad. Incluso una fuente calificada le dijo a este medio que el Ministro de Economía hasta buscó financiamiento internacional para comprar el avión.

Pese a esto, entre julio y agosto continuó adelante el proceso y el 7 de septiembre de 2022 otra comitiva de la Dirección de Logística viajó a Canadá para firmar la carta de intención con las autoridades de C&L Aviatión Group y la OACI. Sin embargo, según las fuentes consultadas por este medio, nunca llegó la autorización de Vitobello para que se realice la operación.

De manera sorpresiva, el Gobierno había decidido dar marcha atrás con la operación. Los presentes en esa reunión en Canadá pidieron una prórroga de 15 días hábiles, la que ya venció. De hecho, esta semana Juan Carlos Salazar Gómez, secretario general de la OACI, está en la Argentina para mantener una reunión con Vitobello.

Las fuentes consultadas dicen que no tiene que ver con la compra del avión, sino con los bajos niveles de cumplimiento a los normas y procedimientos establecidos por la OACI en los aeropuertos del país. Este organismo realizó una auditoría y comprobó que la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) cumple con el 60% de lo estipulado.

Advierten que alquilar los aviones de Aerolíneas Argentinas es más alto que comprar un nuevo avión

Como sea, la decisión ahora es la de no avanzar en la compra del avión, una determinación que podría responder a cuestiones más políticas que económicas. accedió a cifras que circulan en los pasillos de la Casa Rosada en las que se llega a la conclusión de que alquilar los aviones de Aerolíneas Argentinas terminará siendo más caro para el Estado que adquirir un nuevo avión.

Si salimos a comprar un avión en este contexto nos destrozan”, reconoce un funcionario calificado. Los dichos se producen pese a que en la propia Casa Rosada aceptan que la no adquisición de la aeronave generará un nuevo conflicto con la OACI.

En la gestión de Alberto Fernández se alquilaron aviones para traslados al exterior por un total de U$S3 millones. Para las giras internacionales del Presidente, la Secretaría General requiere un avión de Aerolíneas Argentinas y se abona un canon por estos servicios, que de acuerdo a la extensión del viaje oscila entre los 500 y 600 mil dólares.

Alberto Fernández y Fabiola Yáñez, en su llegada a Estados Unidos este año. (Foto: Presidencia de la Nación)
Alberto Fernández y Fabiola Yáñez, en su llegada a Estados Unidos este año. (Foto: Presidencia de la Nación)

Pero informes de la OACI marcan que al sacar a estos aviones de su ruta comercial, Aerolíneas Argentinas pierde por semana millones de dólares. A modo de ejemplo, cuando el Presidente viajó a Moscú, Pekín, Madrid y Barbados, en febrero de 2022, fueron 9 días sin actividad comercial para la nave asignada a ese periplo, que representó una pérdida para la empresa de 4.896.000 millones de dólares.

En total, se calcula que por los seis viajes al exterior de Alberto Fernández en unidades de Aerolíneas Argentinas, la empresa no facturó unos 17 millones de dólares en pasajes.

“En el contexto de pandemia, cuando los aviones de Aerolíneas Argentinas no tenían uso, se justificaba el alquiler para los viajes del Presidente, pero ahora no. Es un perjuicio para la empresa, y no podemos dejarle al Estado un nuevo avión que van a poder usar otros cuatro mandatarios más”, se quejó una de las fuentes consultadas.

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