Mientras los médicos de la provincia de Buenos Aires denuncian a diario los bajos sueldos, la falta de camas, el estado alarmante de los hospitales y la ausencia de aparatología, el gobernador invierte sin ocultarlo fondos públicos en artículos periodísticos para mejorar la alicaída imagen de su gobierno.

Durante las últimas semanas, medios de comunicación de todo el país dieron cuenta del estado calamitoso en el que se encuentra el sistema de salud de la provincia de Buenos Aires, no solo en lo que respecta a la administración de la cartera que conduce el ministro camporista Nicolás Kreplak sino también el descalabro asistencial al que han expuesto al Instituto Obra Médico Asistencial (IOMA), cuyo titular es el médico formado en Cuba, Homero Giles.

Hospitales que trabajan sin luz, faltante de camas, profesionales que trabajan por sueldos por debajo de la línea de pobreza, jóvenes especialistas que migran hacia nosocomios privados por el poco atractivo de los hospitales públicos, guardias colapsadas y denuncias por aparatología indispensable que, a pesar de los anuncios, nunca aparece, son sólo algunas de las cuestiones con las que deben lidiar los médicos en el día a día. Como telón de fondo, el ministro Kreplak recientemente estuvo de paseo por Europa, donde fue fotografiado participando de una ronda de tapas por las noches de Madrid. Como si no bastara, a su regreso trabajó fuertemente en la la apertura del centro cultural Sputnik Bar, que, además de no contar con la habilitación correspondiente, impusaba fiestas y after office a apenas algunos metros del ministerio de Salud bonaerense.

Al respecto, el gobernador Axel Kicillof decidió lanzar una nueva inversión, pero no lo hizo en infraestructura hospitalaria o en aparatos nuevos, tampoco en una mejora de sueldos o mayor cantidad de camas, sino en una “publinota” en el diario La Nación, tratando de tapar las versiones de los profesionales de la salud.

En efecto, y a pesar de los reclamos que continúan cayendo en saco roto, el diario El Día publicó un artículo titulado “La provincia de Buenos Aires reforzó el equipamiento de tres hospitales de La Plata”. Insólitamente, el aviso fue publicado con un disclaimer o advertencia para el lector en la volanta: “Espacio patrocinado”. Es decir, no es un artículo periodístico genuino sino poco más que una estrategia paga de autobombo del propio Kicillof.

La iniciativa fue idea de la ministra de Comunicación Pública bonaerense, Jésica Rey. Según se pudo saber, el objetivo fue buscar alternativas para blanquear pauta publicitaria sin la necesidad de colocar avisos publicitarios que expongan a la gestión. Esto último, considerando que recientemente trascendió en forma oficial que el Grupo Kraiselburd factura anualmente al gobierno provincial no menos de 124 millones de pesos anuales en publicidad.

El manejo discrecional de la pauta oficial pareciera estar, una vez más, al servicio de noticias inventadas que poco y nada se corresponden con la realidad. Mientras el gobernador pareciera empeñado en alimentar una fantasía que sólo existe en las extrañadas cabezas de sus asesores, el ministerio de Salud, al mando de un improvisado Nicolás Kreplak, continúa haciendo agua.

Los profesionales del hospital de Niños Sor María Ludovica de La Plata, una histórica institución escuela que ha servido a cientos de miles de niños a lo largo de su historia, continúa agonizando entre una infraestructura en estado de demolición, salarios bajos y falta de profesionales. Lo mismo se repite, casi como una triste pesadilla, en el resto de los nosocomios bonaerenses. Para el gobernador, mientras tanto, la estrategia continúa siendo la de pagar noticias que indiquen que todo está bien. Al final, no era sólo Clarín el que mentía.

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