Así surge de los datos elaborados desde la Oficina de Presupuesto del Congreso que muestran el surgimiento de una nueva capa de trabajadores con empleo en blanco, que viven debajo de la línea de pobreza. Además, el 2% de los trabajadores asalariados formales son indigentes.

El 18% de los hogares donde vive al menos un asalariado o una asalariada con trabajo registrado se encuentra por debajo de la línea de la pobreza. De esta manera, una familia no logra salir de la pobreza con una sola persona empleada de manera formal, estable y con salarios en blanco.

Según publicó Clarín, este porcentaje –casi un quinto del total del empleo registrado en el país– proviene de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) que analizó la situación del mercado de trabajo asalariado o registrado.

El Informe de la OPC agrega que “en hogares donde uno de sus responsables es informal o desocupado/a empeoran los indicadores de condiciones de vida, aunque hay trabajadores formales que habitan en hogares pobres e incluso indigentes”

De esta manera, durante la última etapa del gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, emergen una capa de nuevos pobres que provienen de los sectores asalariados formales, que se suman a los asalariados informales y a los no asalariados que conforman un mercado de trabajo “empobrecido” o buscan refugio en la llamada “economía social de subsistencia”. Son los trabajadores que no podrían subsistir sin ayudas sociales.

Algunas de las conclusiones del informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso

De acuerdo con Clarín, el Informe de la OPC elaboró una serie de conclusiones, de las cuales, son dignas de mención. Entre otras, sobresalen las siguientes:

En 2021, Argentina contó en promedio con 9,8 millones de asalariados/as formales (21,8% de la población total y 46,9% de la Población Económicamente Activa). La mitad de las mujeres (50%) y un cuarto de los varones (25%) bajo dicha condición son profesionales. Casi el 20% de los hogares en donde vive al menos un/a asalariado/a formal, se encuentra por debajo de la línea de la pobreza.

Asimismo, dos tercios de los asalariados formales trabaja para el sector privado. Y el tercio restante para el sector público. Dentro del sector privado, el 30% trabaja en la producción de bienes y el 70% en la provisión de servicios.

Dentro del sector público, el 20% trabaja en el ámbito nacional, el 65% trabaja en el ámbito provincial y el 15% en el ámbito municipal. La gran mayoría de estos empleados estatales son docentes, médicos/as o integran las fuerzas de defensa y/o seguridad.

Casi 2 de cada 10 familias son pobres pese a contar con un trabajador formal, y 2 de casa 100, sin indigentes

En casi 2 de cada 10 hogares, donde al menos uno de sus responsables cuenta con un trabajo asalariado formal, los ingresos no alcanzan para cubrir el costo de una canasta básica de pobreza. Incluso cerca del 2% ni siquiera alcanzan a adquirir –mensualmente– la canasta de indigencia. Es decir, el 2% de los trabajadores asalariados formales son indigentes en Argentina.

Al respecto vale recordar que según el INDEC, en Octubre, la Canasta Básica Total ascendía a los $139.738 para una familia tipo. En tanto, en el mismo mes, la Canasta Básica Alimentaria trepó a los $62.106 para esa misma familia compuesta por dos adultos y dos niños. O sea, las familias modales que no consiguen ingresos por $139.738 están por debajo de la línea de la pobreza. Y las que no cuentan con $62.106, quedan por debajo de la línea de la indigencia.

Varias de las familias con dos asalariados también quedan debajo de la línea de la pobreza

Mientras que los hogares/familias que están en mejor situación, son aquellos en los que hay dos adultos en el mercado laboral formal o bien, cuando otro miembro es un jubilado, incluso en estos casos existen ciertos niveles de pobreza e incluso indigencia (aunque con un pequeño porcentaje).

Las restantes combinaciones –de ocupación/ingresos- demuestran altos niveles de pobreza en los hogares. Inclusive con porcentajes de dos dígitos, con los valores más altos en los casos donde el otro miembro de la pareja es desocupado, inactivo en edad laborable o realiza algún trabajo no asalariado de manera informal. Este dato corrobora que el nivel de ingresos del mercado no permite en muchos casos sostener un hogar con una sola persona empleada de manera estable, es decir, en blanco, con todas las cargas previsionales y patronales.

Por último, los niveles de desempleo aumentan entre los 40 años y la edad de retiro, tanto en varones como en mujeres. Ello demuestra que hay un segmento de la población adulta que se encuentra buscando empleo, con las dificultades que implica reinsertarse en el mercado a esas edades y al mismo tiempo, lejos de poder acceder al beneficio jubilatorio.

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