Tras la temporada de sequía, los productores sufren las consecuencias que dejó la falta de pasto y agua, con vacas poco nutridas y dificultades para la preñez

El sector ganadero viene intentando recuperarse de a poco de una temporada que fue desmotivante y compleja. Los efectos de la sequía, con pocos pastos y suba en otro tipo de alimentos como granos, hicieron que muchos productores debieran vender todo o parte de su hacienda a un precio irrisoriamente bajo. Ahora, la posibilidad de recobrar la producción que tenían antes es lejana, incluso pese a la aparición de lluvias y la desaparición de La Niña. Referentes de la actividad argumentan que de marchar todo bien y sin complicaciones, el sector recién podría arrancar una recuperación real en 2024.

Al respecto, el productor ganadero Roberto Comparín indicó a El Territorio que “tuvimos sequía, después heladas tardías y dejaron de brotar los pastos. Las pocas lluvias no nos funcionaban. Y por si fuera poco, el precio de venta nuestra bajó, porque además bajó el consumo de carne, se nos complicó todo, hace unos cuatro meses están trancadas las exportaciones además”.

“El sector de ganadería arranca complicado el año porque los insumos siguen subiendo, y este año vamos a tener menos terneros que el año pasado porque están devastadas las vacas por el poco pasto y la poca agua, no están nutricionalmente bien y se preñan menos. Se estima que va a mermar entre un 18 a 25 por ciento la cantidad de producción de terneros por estas complicaciones”, afirmó.

Asimismo, sostuvo que “nos va a llevar tiempo tomar ritmo a como estábamos, nos entusiasmamos con que se vaya La Niña, pero recién en 2024 podremos alcanzar ese nivel de actividad, la ganadería es una producción a largo plazo. Ahora estamos teniendo buen pasto, hay humedad y temperatura para que los pastos broten. Pero pasa lo otro, ahora tenemos pasto pero como malvendimos muchos animales, faltan animales en el campo para que coman el pasto”.

“Tenemos menos hacienda en el campo, tuvimos que vender mucho porque estábamos sin pasto. Uno prefirió quedarse con vacas preñadas y sacarse de encima los terneros para cuidar el poco pasto. Y ahora, no tenemos el dinero para salir a comprar nuevamente los animales, y los que nacen tardan en crecer. Es súper delicada nuestra situación”, determinó.

Al tiempo que agregó: “Va todo de la mano de la parte económica. Tuvimos que seguir gastando dinero para alimentación, además de lo que ya venimos gastando en genética también y todo tiene un costo alto. El maíz que llega a nuestra zona tiene flete y nos sale más caro. Toda la parte negativa del 2022 vamos a empezar a sentir más en este 2023”.

Insumos por los cielos

Luego de varios días en los que en la provincia de Misiones se registraron lluvias, el sector ganadero mantiene altas las expectativas de mejorar la producción, aunque enfrentándose a los altos costos de los insumos. Víctor Chamula, productor ganadero de la Zona Norte, comentó: “Veníamos de un período bastante prolongado con faltantes de lluvia, se estaban resintiendo mucho en realidad toda la parte productiva lo que es el replante, de las pérdidas de la yerba mate de la última sequía grande, las pasturas, las siembras de maíz y todo lo que son cultivos anuales pero gracias a Dios tuvimos tres días de muy buena lluvia y eso hace que las plantas y el suelo aprovechen más el agua”.

El productor recalcó que a la mayoría no les cierra los números porque los insumos van subiendo día a día a valor dólar “y eso nos afecta mucho porque la carne o el novillo gordo al contrario de subir por ahí pegó una bajada y se planchó. El mayor costo que tenemos es el maíz que viene de otras provincias, en la zona Chaco cuesta 40.000 o 42.000 pesos la tonelada y puesto acá en Andresito llega a 60.000 pesos la tonelada, entonces tenemos una brecha muy grande y gracias a eso no somos competitivos con el resto del país”.

“Todos estos factores hacen que la ganadería en la provincia de Misiones esté pasando por una situación muy complicada en cuanto al engorde por lo que mermó muchísimo, antes éramos 35 engordadores y hoy quedamos tres con mucha probabilidad a desaparecer. Lo más grave para nosotros es que cuando se deja de proveer carne a un supermercado, otro ocupa ese lugar y es casi imposible volver a recuperarlo porque cada productor tiene una determinada calidad que ya el cliente está acostumbrado”, dijo angustiado en diálogo

Finalmente expresó que en cuanto a los terneros hubo una baja considerable producto del impacto de la sequía pasada, “pero los terneros que tenemos están en buen estado. Si no vamos a tener el problema de agua indudablemente vamos a estar bien en cuanto a la cría y es importante eso porque por una cuestión de costos, un animal que se te muere hoy, vale arriba de $100 mil pesos y en la reposición de esta Hacienda cuando un productor ya está golpeado económicamente, se le dificulta muchísimo más la reposición”.

Confianza en la mejora

Aunque la producción ganadera va teniendo sus complicaciones en los últimos años, aun así los que se dedican a este rubro no pierden la fe de que podría mejorar, por lo que se avivan las expectativas. En el caso de Marcos Haser, productor ganadero de Ruiz de Montoya, precisó el panorama que atraviesa. “Está complicado en general la producción porque la situación está difícil, la sequía de años anteriores afectó, faltó agua y la pastura no se recuperó para invierno”, dijo.

En relación a la compra de insumos para el mantenimiento de la producción acotó que tuvo un incremento importante: “La inflación es mala para todas las actividades, el combustible, medicamentos, entre otras cosas hoy por hoy tienen un costo muy elevado”.

Por último expresó que espera que se normalice el tema de las lluvias para recuperar pasturas y napas de los arroyos. “Si tengo que hablar de expectativas para este año, son relativas, mucha incertidumbre por la inflación, se eleva la carga impositiva, complica el clima pero hay que seguir con la producción”, atestó.

Asimismo, desde Capioví, se refirió Raúl Vogel, quien al ser consultado sobre la realidad que vive en el sector ganadero, mencionó: “En estos momentos hay problemas porque la lluvia no son buenas, mismo panorama se atravesó en años anteriores con la seca y ahora lo que no convence para nada son los precios, porque aumentó el precio de los insumos y la carne no tuvo incremento”.

En cuanto al tema de sequía e inflación, Vogel dijo que hace 3 años hay falta de precipitaciones, lo que afecta directamente a la pastura. Refiriéndose al aumento a la hora de adquirir insumos, dijo: “Lo que se consigue hoy, mañana ya tiene otro precio y hay ocasiones que la venta de carne no tiene su aumento como se debe”. 

Entrada anterior Neumáticos, lo más buscado por argentinos en Encarnación
Entrada siguiente Previaje 4: se realizará una nueva edición del plan durante el primer semestre de 2023