La noche del miércoles 11 de enero fue de gran convulsión para los internos y los empleados del instituto de menores de Pablo Nogués, partido de Malvinas Argentinas, dependiente del Organismo Provincial de Niñez y Adolescencia del ministerio de Desarrollo de la Comunidad, cartera comandada por Andrés “Cuervo” Larroque.

Meses atrás, en el instituto de menores de Pablo Nogués, falleció un joven de 17 años en medio de un incendio y ante la falta de atención correspondiente. En ese marco, durante la noche de este miércoles, se produjo una toma del centro que incluyó al agente Gastón Tissera, quien fue tomado de rehén.

La situación descontrolada desde hace meses por la mala gestión de las autoridades y la indignación del personal que no da abasto ante tamaña situación, fue aprovechada por los jóvenes quienes reclaman visitas íntimas, reducción de penas y mejoras en las condiciones de aislamiento.

Aún cuando Tissera pudo ser liberado pasada la medianoche, y ante el estupor de familiares y allegados, el malestar entre sus compañeros es muy grande, luego de que Mariano Navarro, director provincial de Institutos Penales del Conurbano y militante del partido Fe del fallecido “Momo” Venegas, se negara a dar curso a la fiscalía para que no trascendiera a los medios.

Ante esta orden los agentes quedaron sorprendidos y la indignación se extiende cada vez más, frente a los permanentes maltratos y autoritarismo de las autoridades del lugar, actitud que se replica en otros centros.

Al mismo tiempo, los reclamos parecen irrisorios en un centro en el que los internos poseen teléfono celular las 24 horas, aire acondicionado, reciben las cuatro comidas diarias, pueden terminar allí la escuela y se desarrollan varios talleres.

A modo de apaciguar el conflicto, y en una increíble decisión que despertó aún mayor indignación entre el personal, las autoridades del penal accedieron a que los menores reciban visitas íntimas, a pesar de que la mayoría de ellos no posee parejas estables y recurre a redes sociales para contactar con jovencitas, lo que podría traer problemas mayores.

El descontrol del organismo provincial asciende a límites cuasi anárquicos. Allí nadie da explicaciones, al tiempo que se intentan tapar hechos de gran magnitud que ponen en peligro, en muchos casos, la vida de los agentes que desarrollan tareas allí, al tiempo que quienes se animan a hablar son perseguidos políticamente.

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