Mientras el Gobierno se preocupa por el nivel de reservas, la UIA advirtió que siete de cada diez empresas pueden sufrir parates en sus fábricas ante la imposibilidad de adquirir los insumos importados.

La alegoría de la “manta corta” que cubre los pies, pero deja destapada la cabeza, o viceversa, vuelve a cuadrar perfecto en la actualidad de la economía local. En ese complejo contexto, el celoso cuidado de los dólares por parte del Gobierno -que incluye, entre otras medidas, las trabas a las importaciones- tiene como contracara la dificultad de las empresas para ingresar insumos esenciales y la posibilidad cierta de que esto paralice la producción.

Esta realidad quedó en evidencia a partir de los resultados de la IV Encuesta de la Unión Industrial Argentina (UIA), entre los cuales se destaca que siete de cada diez empresas manifestaron que las dificultades en el abastecimiento de insumos podrían generar paradas en algunas líneas de producción. “La no aprobación de las solicitudes y la dilatación en los plazos fueron los motivos más mencionados por las empresas como riesgos de paradas parciales de plantas”, se especificó en el informe de la entidad fabril.

En este contexto, la UIA señaló que continúa “gestionando ante las autoridades nacionales competentes los casos de reclamos por las SIRA [Sistema de Importaciones de la República Argentina] observadas de empresas industriales cuya producción está siendo afectada por la demora de aprobación de los permisos de importación y se está trabajando en resolverlo”.

El tema no es menor en un país donde lo que se necesita precisamente, tanto para combatir la inflación, como para obtener dólares vía exportación y generar empleo, es mayor producción. En este sentido, la UIA informó que, tal como lo había anticipado el Monitor de Desempeño Industrial del CEU-UIA (MDI) en el relevamiento anterior, la encuesta identificó una caída en la producción industrial durante octubre. “Asimismo, el MDI volvió a ubicarse por debajo de 50 por segunda vez consecutiva, lo que anticipa un menor dinamismo para los próximos meses del año”, se agregó.

El economista Pablo Dragún, director del Centro de Estudios de la UIA, comentó que un dato interesante es que en el ítem producción, que casi siempre subía más de lo que caía, justo en esta encuesta dio al revés, en referencia a octubre. Ahí se ve que 30% de las empresas responden que cae su producción, mientras que sólo 21,5% dice que sube. “También en el tema ventas se ve que 35,5% contesta que bajan y 21,5%, que aumentan. En exportaciones es más grave aún, porque 37,7% dicen que disminuyeron, mientras que sólo 13,8% dice que suben”, especificó Dragún.

Según surge de la encuesta mencionada, que recogió respuestas de 500 compañías (sobre su realidad, la del sector y la del país), ocho de cada diez empresas indicaron que los tiempos de aprobación del SIRA respecto del SIMI son mayores. Todas las importaciones cuentan con dificultades, sin embargo, los insumos son los que se encuentran más afectados. “Realmente es complejo el tema. Hay escasez de dólares y no hay financiamiento, y por eso se hace muy compleja la administración del comercio, influida además por el aumento del precio internacional de la energía”, opinó Dragún.

Es por esta restricción a la importación que siete de cada diez empresas indicaron que cuentan con riesgos de paradas de algunas líneas de producción. Tres de cada 10 firmas (el 34,3%) señaló que los riesgos de paradas se deben a que las solicitudes presentadas no están siendo aprobadas; mientras que dos de cada diez (el 19,8%) marcó que el motivo es que los plazos estipulados son mayores a los requeridos.

La situación cobra mayor gravedad, si se tiene en cuenta que las posibilidades de sustitución de importaciones a corto plazo son bajas. El 70% de las empresas encuestadas indicó que no puede sustituir insumos debido a que no existe oferta nacional; 16% respondió que pueden sustituir solo ciertos insumos; 12,4% dijo que sí puede sustituir porque está dentro de una cadena global o regional; 11,6% afirmó que, si bien hay proveedores locales, no les es económicamente viable, y 11,3%, indicó que están en busca de proveedores.

El 2022 cerró con una caída de US$ 836 millones

La Argentina realizó el mes pasado importaciones por un total de US$ 5.380 millones, lo que significó una diferencia de US$ 836 millones respecto al mismo mes del año anterior, equivalente a una caída del 13,4%, según proyectó el Instituto Económico de la Fundación Mediterránea (IERAL), donde destacaron que lo llamativo del dato pasa por ser el máximo alcanzado tan solo cinco meses antes.

En ese sentido, desde el organismo destacaron que en junio se había registrado un incremento del monto importado del 45%, también en términos interanuales. “Se pasó de positivo a negativo, con un cambio de ritmo de 58,4 puntos porcentuales, en apenas un semestre”, indicó Maximiliano Gutiérrez, especialista del Ieral.

La recaudación del Impuesto al Valor Agregado (neto de devoluciones), exhibió una caída de 3% interanual en diciembre, rompiendo una racha de 13 meses consecutivos de crecimiento real. Hubo una marcada diferencia entre la recaudación obtenida por la Dirección General Impositiva, que creció 10,1%, por encima de la inflación, y la de la Aduana, con una caída del 23,7% en términos reales, lo que revela el fuerte freno en el comercio exterior por la implementación del Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA)”, explicó el experto.

La recaudación total, cabe aclarar, habría cerrado el 2022 en un valor total de $19.982 miles de millones, mostrando un crecimiento real del 5,3% contra el 2021, según la última estimación de Fundación Mediterránea.

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