El grupo que realizó los pronósticos más elevados en la encuesta del Banco Central incrementó 2,2 puntos sus cálculos para el año sobre el aumento del costo de vida.

El Gobierno afirma que la inflación terminó cerca del 4% en enero y apuesta a que confluya a un resultado menor en diciembre que el 50,9% registrado en 2021.

Por su parte, el “top 10’” de los consultores que participan del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que realiza el Banco Central, elevó 2,2 puntos a 57,9% la proyección de inflación para 2022.

Sobre el resultado del primer mes del año, fuentes oficiales contaron a Infobae que hubo un fuerte impacto del precio de las verduras -por el calor intenso- y que resta ver los números finales para saber cuál fue el impacto de la suba del dólar sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que se publicará a mediados de este mes.

“Batalla perdida”

El secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, el único funcionario del equipo económico que suele hablar del tema -reflejando el enfoque microeconómico que parece haber adoptado el Gobierno en esta materia- hizo una confesión en este sentido.

Feletti reconoció esta semana que el Gobierno “estaba perdiendo la batalla contra el precio de los alimentos”, reconociendo que los controles de precios no están entregando los resultados esperados.

El funcionario admitió además que la inflación de enero será igual o superior a la de diciembre (3,8%), cifra que compartió el conjunto amplio de las consultoras del REM donde participan cerca de 40 profesionales y centros de investigación y el BCRA confecciona un informe con las evaluaciones generales, pero a su vez califica a los diez mejores en cuanto a pronósticos.

Ese grupo “tope de gama” le dio el viernes una mala noticia al Gobierno ya que espera una peor situación en cuanto a la dinámica de precios respecto a lo que pensaban en enero.

De todas formas, cuando se promedia los 39 resultados procesados el promedio arroja que la inflación 2022 estará en 55%, 0,2 puntos más que el cálculo anterior del REM.

Al margen de los porcentajes, la preocupación pasa por no poder torcer las expectativas inflacionarias.

¿Y febrero?

Más allá de las verduras, desde el Gobierno afirman que, como suele ocurrir en verano, el turismo también contribuyó a la suba del índice que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Para febrero también se espera un dato alto, en sintonía con la mayoría de las consultoras privadas.

De todos modos, las autoridades económicas confían en que la inflación baje en los próximos meses y termine el año por debajo del resultado del año pasado, porque creen que buena parte del ajuste en los precios relativos ya ocurrió en 2021, aunque se proyectan subas en las tarifas de los servicios públicos.

Sin embargo, el porcentaje final de aumento de las tarifas forma parte de la discusión pendiente con el FMI para sellar un nuevo programa de refinanciación de la deuda argentina, que aún debe pasar por el Congreso y por el Directorio del organismo (en Washington).

También desde el Gobierno creen que la aceleración de la devaluación del peso, a través del tipo de cambio oficial, para acercarla a la tasa de inflación mensual, no cambiará demasiado los resultados actuales. Sobre este punto, con respecto al tipo de cambio, el resultado de la encuesta del REM marca un valor de $160 para el tipo de cambio oficial a fines de 2022.

No aparece el “plan integral”

En Balcarce 50 creen que el compromiso con el FMI de reducir levemente el déficit fiscal y bastante más la emisión monetaria ayudará en la pelea contra la inflación.

De todos modos, muchos creen que el Gobierno necesita mantener una inflación relativamente alta para financiarse, por lo que se cree que podría rondar el 40%, muy por debajo de las proyecciones privadas que estiman que terminará el año entre el 50 y el 60%.

En este sentido, el staff del organismo de crédito admitió en conversaciones privadas con consultores internacionales y locales que prevé una muy lenta desaceleración de los precios este año, entre otros motivos, porque sigue sin aparecer el “plan integral” que le reclama la comunidad internacional al gobierno de Alberto Fernández.

En algunos despachos oficiales creen que este cálculo es exagerado, pese a que en 2021 estimaron que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) llegaría al 29% y terminó en el 50%.

Aumentos anunciados

“Sigue el reacomodamiento de precios relativos con aumento en las cuotas de prepagas, subas del 9% para servicios de Internet y telefonía para PyME, ajustes de tarifas de agua en algunas provincias, subas en los peajes, incrementos en combustibles y actualización de los precios cuidados, entre otros factores, a lo que en marzo se sumará el incremento estacional de las cuotas de los colegios privados presionando sobre el rubro educación”, señaló Elisabet Bacigalupo, de ABECEB.

También “empezará a hacerse sentir el impacto de la aceleración del deslizamiento del tipo de cambio oficial que el Banco Central (BCRA) viene implementando desde las pasadas elecciones legislativas (pasó de devaluar al 1,1% entre mayo y noviembre de 2021 a 1,8% en diciembre y más de 2% en enero y que promete intensificarse hacia adelante”, agregó la economista.

“Dado que el acuerdo con el FMI no va a contener un gran plan de estabilización como el que requeriría la Argentina para inducir una desaceleración significativa, la inflación seguirá moviéndose a niveles similares a los actuales y probablemente vuelva a cerrar el año en torno a 50% (bajo el supuesto de que no se produzca un salto devaluatorio abrupto)”, completó Bacigalupo.

Todo igual

Para la consultora del exministro de Industria Dante Sica, “la inflación seguirá en niveles elevados por la necesidad de devaluar por encima de la suba de precios para recomponer reservas y recuperar algo de la competitividad perdida; también, por la continuidad del reacomodamiento de precios que quedaron atrasados en un contexto de menor output gap, tanto por ajustes de precios regulados como por actividades no reguladas que no pudieron todavía trasladar a precios sus aumentos de costos”.

Además, influirá “la persistencia de elevada inercia vía contratos (salarios, alquileres, etc.) que propagará a futuro la elevada inflación pasada del 50% y el mantenimiento de un sesgo expansivo para la política fiscal (el déficit primario en términos reales de 2022 no será muy distinto al de 2021) que además requerirá de seguir emitiendo en forma directa o indirecta montos significativos de moneda para fondearlo”.

“Se podría pensar que, con esta larga lista de factores, la inflación más que mantenerse debería acelerarse en 2022. Y esto sería así de no operar algunos de los amortiguadores que esperamos ayudan este año a evitar una aceleración inflacionaria por encima del 50% actual”, proyectan en ABECEB.

Entre ellos, la consultora destacó “la baja esperada de la brecha cambiaria posacuerdo con el FMI que ayudará a estabilizar las expectativas devaluatorias y por ende inflacionarias; una menor presión de la inflación de alimentos que el año pasado (dado que no se espera un nuevo rally alcista para precios internacionales de las materias primas); una tasa de interés más alta en términos reales que inducirían una ligera reducción del efecto multiplicar del crédito bancario, y una suba de tarifas de servicios públicos (gas y luz) que se encamina a ser menor lo que se pensaba”.

Contrapeso

A su vez, el director de la consultora Analytica, Claudio Caprarulo, dijo a Infobae que la proyección de inflación “es de 3,8% para enero y de 55% anual en diciembre, entre otras cosas, porque tras 4 años de aumentos anuales promedio de 47% la inercia es alta y este año los precios núcleo también van a estar presionados por la mayor tasa de depreciación del peso”.

A su vez, “el ajuste de tarifas, más allá de cuál sea el porcentaje final, va a impactar en los precios regulados. El salto del 9% en el precio de la nafta va en esa línea”, destacó.

“Para este año el contrapeso más grande es el plan integral que planteó el Gobierno después del principio de entendimiento con el FMI. Si logra una rápida aprobación en el Congreso y avanza en la implementación de las medidas que anunció, como por ejemplo tasas de interés reales positivas, puede contener de mejor manera el aumento de precios”, concluyó el economista, con la lógica incertidumbre que existe en torno de esta negociación crucial para el Gobierno.

“Se consolida un régimen de inflación alta y persistente”

La inflación no da tregua y para los analistas económicos está lejos de, como mínimo, comenzar a resolverse.
La consultora C&T estimó que en enero los precios subieron el 4,5%; Analytica calculó 3,8%; FIEL 4%; el estudio Ferreres 3,5% y Seido 3,4%; para el año estiman un rango que va del 52 al 60%, con muchas dudas en el medio por la falta de una definición tajante en torno del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Al respecto, un informe de la consultora ABECEB resalta que “si bien la Argentina está acostumbrada a convivir con inflación alta y desconfianza en la moneda local hace décadas (salvo en la Convertibilidad), en los últimos años se ha consolidado un régimen de inflación alta y persistente en un escalón más elevado (promedio anual de 46% en los últimos 4 años versus 25,7% en los 10 años previos)”.

Por lo tanto, “la pregunta es qué chances existen de que en 2022 se pueda poner a la economía en una trayectoria de inflación declinante, al menos ligeramente. Y la realidad es que la respuesta es que las chances son muy reducidas, prácticamente nulas”.

En principio, ya se observa “un primer trimestre caliente en materia de precios con una inflación mensual que promete instalarse cómodamente arriba de 3% y que acumularía un 11% en los primeros tres meses del año”.

Esto se debe a que “no ha habido ningún cambio en el sesgo de las políticas macroeconómicas que vienen impulsando la inflación y que hacen que la inflación núcleo o core vaya a una velocidad crucero por encima de 3% hace más de un año”.

“Más allá del principio de acuerdo con el FMI, que luce insuficiente, no ha habido por el momento anuncios potentes que ayuden al sector privado a moderar significativamente sus expectativas inflacionarias, por lo que la elevada inflación pasada se propaga inercialmente hacia adelante”, observó Elisabet Bacigalupo, responsable de macro de ABECEB.

5,2% en enero

Según Eco Go, el relevamiento de los precios de los alimentos y bebidas consumidos en el hogar correspondiente a la cuarta semana de enero mostró una variación de 0,8%, con respecto a la semana previa. Esto implica una desaceleración de 0,66 p.p. en el margen. De esta forma, la inflación de alimentos consumidos en el hogar en enero cierra el mes en 5,2%.

Asimismo, en el caso de los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar, la variación semanal asciende a 1,7% y de esta forma el avance del rubro en el mes se ubica en 4,7%.

La proyección mensual del índice general, incorporando el resto de los capítulos, se ubica en 3,8%. La misma es prácticamente definitiva, aunque no se encuentra exenta de modificaciones ya que aún estamos cerrando el número.

Se puede destacar dentro de la última semana un avance del 11,4% en el precio de la papa y otras raíces feculentas, a lo que se sumó un incremento del 2,8% en otras verduras frescas y congeladas.

Así, de forma conjunta llevaron a un alza semanal de 4% en el rubro verduras (7,3% en el mes). Con relación a los productos panificados, quienes exhibieron un incremento semanal del 1,3%, la suba se debe en gran medida al pan envasado (+3,3% s/s).

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