El fin de semana que pasó, dos funcionarios de Kicillof contrajeron matrimonio y formalizaron su unión en uno de los salones más caros del país. Él es mano derecha del gobernador. Ella pasó de ser una humilde vendedora a cobrar un jugoso sueldo gracias a los contactos de su flamante esposo.

Nicolás Beltram y Nataly Bianchi son dos de los funcionarios menos conocidos y mencionados del gobierno de la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, su solapado vínculo con el gobernador Axel Kicillof y su sospechoso pasar ponen a la pareja en tela de juicio.

Apenas desembarcó en la gobernación, Kicillof nombró a Beltram como responsable de la Unidad Gobernador, un área estratégica que maneja los hilos de la labor diaria del mandamás bonaerense. Desde allí, el funcionario K operó el nombramiento de su pareja, Nataly Bianchi, con un generoso sueldo.

Esto fue posible gracias la antiguo confianza que los une: durante cuatro años, Beltram fue contenido con un contrato por el propio Kicillof en la Cámara de Diputados de la Nación, en épocas en las que el kirchnerismo contaba vacas flacas y este ocupaba una banca en la cámara baja.

A raíz de ello, a días de que Kicillof asumiera, Nataly Bianchi fue designada como parte del personal del gabinete de la subsecretaría Técnica, Administrativa y Legal, cargo que todavía ocupa y por el que cobra la friolera de 245 mil pesos mensuales.

Sin embargo, el pasado de Bianchi poco y nada tiene que ver con el cargo que ocupa: apenas unos meses antes, desempeñaba tareas en el mundo de la moda como una simple vendedora, aunque con un sueldo notablemente inferior: trabajaba en Mazalosa SA, una empresa textil ubicada en la localidad de Munro (Vicente López), que cuenta con un equipo multidisciplinario integrado por profesionales de la moda.

El vínculo de la pareja con el ejecutivo es tal que, aunque bajo una cuestionable legalidad, el ministerio de Gobierno dictó la resolución 201/2020 que, desde el mes de marzo del 2020, exceptuó a Nataly Bianchi del cumplir las medidas de “aislamiento social, preventivo y obligatorio” y la prohibición de circular. De este modo, Bianchi obtuvo una especie de pase VIP para la pandemia, algo así como una versión paralela del vacunatorio VIP impulsado por el oficialismo.

Pocos logran entender los manejos del flamante matrimonio: gozan de llamativos privilegios, no tienen redes sociales, poseen custodia las 24 horas del día, cuentan con choferes propios y, como si no fuera suficiente, cobran en provincia de Buenos Aires pero viven en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Como si fuera poco se pudo saber que el fin de semana que pasó Beltram y Bianchi contrajeron matrimonio en Vonharv, uno de los salones más costosos del país. El lugar cuenta con cuatro salas de conferencia y diez salones para fiestas, con una capacidad de entre 150 a mil personas.

“Se casaron con plata de váyase a saber quién. Ella nos tiene mal, para todos lados y lamentablemente no siempre nos tratan de la mejor manera”, lamentó uno de los choferes asignados al matrimonio K que prefirió, aunque desde el anonimato, sacar a la luz una realidad de privilegios que poco y nada deberían tener que ver con la función pública.

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