Hubo un alza de 0,4 por ciento, casi un empate tras 10 meses seguidos de crecimiento. El AMBA, la zona más golpeada. 

Como se esperaba, la inflación elevada empezó a ponerle un límite al consumo de alimentos y bebidas en mayo. Un informe de la consultora Scentia, muestra que hubo un alza casi marginal, de 0,4, en las compras en todo el país en todos los canales (hipermercados, chinos y comercios de cercanía). De este modo, el gasto de los hogares quedó casi en un empate en cero luego de diez meses seguidos de alza importante. El dato de mayo, que además contrasta más compras en el Interior con un desplome en el AMBA, es aún más preocupante porque la base de comparación del 2021 es muy baja: en el mismo mes del año pasado, el consumo masivo había caído 3,5 por ciento, dado que la recuperacion recién empezó a verse en junio. Así y todo, según la consultora que realizó el trabajo, en los primeros cinco meses del año se dio un consumo positivo en 5 puntos. 

Es interesante ver la composición del 0,4 por ciento de alza. Por un lado, hubo un derrumbe de 4,7 por ciento en las ventas de productos básicos en Capital y el GBA. Y una mejora de 4,4 por ciento en el interior del país. Según los especialistas, esto responde a que las remarcaciones de precios y alzas de todo tipo se ponen de manifiesto de manera más radical en el mayor centro urbano del país, la región del AMBA. 

En esa línea, otro dato fuerte es cómo y dónde fueron las compras del público. En las grandes cadenas de supermercados, hubo una caída de 0,2 por ciento en las ventas, que llegó a 0,3 en el AMBA y a 0,2 en el Interior. Mientras que en los autoservicios, chinos y comercios de cercanía hubo algunas diferencias: el consumo general en esos locales creció 0,9 por ciento, es decir, medio punto por encima de la media nacional. En ese contexto, hubo un crecimiento de 7,8 en ese rubro en el Interior del país, pero una baja en las ventas de 9,5 en locales pequeños y de cercanía ubicados en el Área Metropolitana de Buenos Aires. 

Vale decir que hace unos días el INDEC dio a conocer el IPC de mayo, que reportó un alza de precios del 5,1 por ciento, lo que marcó una desaceleración de casi un punto contra el 6 de abril y en previo 6,7 de marzo. Pero ese nivel es aún muy elevado para poner a la curva en sentido inverso. De hecho, el derrumbe del consumo empezó a ponerse de manifiesto casi a la par de la inflación que empezó a ponerse en números peligrosos a principios de este año. 

Según Scentia, que mide con precisión y a nivel federal con tickets de todos los comercios, la gente también restringió consumo muy básicos. Sacando Perecederos, Bebidas con y Sin Alcohol y productos Impulsivos (los que se consiguen en las cajas antes de pagar), cayeron todos los otros rubros de alimentos y productos de limpieza en los grandes supermercados. Y lo mismo pasó en autoservicios y comercios de cercanía, que meses atrás marcaban aquí una diferencia con los supermercados grandes y venían sosteniendo crecimiento en otros rubros. 

Así las cosas, uno de los datos más fuertes del informe es que en Capital y el Gran Buenos Aires, cayeron las ventas de todos los rubros antes mencionados, con excepción de los «impulsivos». En este contexto, es esperable que si la inflación no se modera, en junio ya el consumo pase a terreno negativo. Será el junio del 2021 el último mes en que los indicadores de este año competirán contra bases malas (el consumo en junio del 21 cayó 2,1), dado que luego allí empezó la curva ascendente con un alza del 1,7 por ciento que llegó al pico de casi 10 puntos de mejora en febrero de este año, para luego empezar a desacelerar en línea con el proceso inflacionario. 

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