Larreta, presionado por Carrió y Bullrich, salió a acusar al kirchnerismo. Legisladores porteños del Frente de Todos y la izquierda reclamaron la renuncia del ministro de JxC.

La decisión de que Marcelo D’Alessandro se tomara una licencia le trajo a Horacio Rodríguez Larreta críticas por dos lados opuestos. Internamente, hubo quienes lo cuestionaron por no sostener al ministro de Seguridad en su cargo. Elisa Carrió fue la más notoria: dijo que así no iba a poder gobernar un país, más allá de su respaldo posterior. Patricia Bullrich la jugó callada: no dijo nada públicamente, pero en privado se solidarizó con D’Alessandro y le hizo saber que ella no estaba de acuerdo con la licencia. Del otro lado, los legisladores del Frente de Todos cuestionaron la licencia y reclamaron la renuncia. Piensan continuar con el pedido de juicio político y ahora van por la concesión de las grúas, un negocio que viene de la época de Carlos Grosso y que quedó nuevamente expuesto en las conversaciones. En ese contexto y ya sin posibilidades de mantenerse al margen, Larreta terminó por respaldar públicamente a su ministro en desgracia. Durante una conferencia de prensa, el jefe de gobierno porteño dijo: «Confío en D’Alessandro». Luego se enredó a la hora de intentar explicar su repudio a la publicación de los chats. En principio dijo que fueron fruto de un hackeo, luego indicó que se editaron y al final advirtió que no se hará eco «de ningún chat que haya surgido del espionaje ilegal».

El jefe de gobierno porteño habló durante la inauguración de una escuela de verano. Allí, junto a su jefe de Gabinete, Felipe Miguel y su nueva incorporación, Waldo Wolff, acusó al kirchnerismo de organizar lo que denominó como «una nueva operación» que se valió del «espionaje ilegal para perseguir a los que no piensan como ellos y distraer la atención de los temas importantes». Tal vez sabedor de que los trascendidos de las inconvenientes relaciones de su ministro en uso de licencia no terminaron, Larreta dijo que esta supuesta operación «no será la última».

Larreta, con el rostro adusto, indicó que los chats «son fruto de un espionaje ilegal, le hackearon el celular y a partir de ello es que hay manipulación de la información, edición, cruces y cambios», dijo mientras Wolff miraba al piso. Luego, cuando le preguntaron sobre los vínculos de D’Alessandro con Silvio Robles, mano derecha del titular de la Corte, Horacio Rosatti, el jefe de gobierno porteño prefirió no opinar. «No me voy a hacer eco de ningún chat que haya surgido del espionaje ilegal», dijo y buscó terminar con el tema.

Pero antes de esta declaración de Larreta, quizás Carrió fue la que más ruido hizo: en la previa a la decisión de la licencia, cuestionó al jefe de Gobierno y a su entorno. Finalmente, salió a respaldarlo. ¿Por qué? Porque consideró que triunfó en su intento no tanto de frenar la salida temporal de D’Alessandro sino la llegada de otro dirigente del PRO al que ella tiene vetado. No obstante, Carrió dijo claramente que ella no le hubiera pedido un paso al costado y seguirá presionando para que D’Alessandro vuelva.

En cambio, ni Mauricio Macri ni Patricia Bullrich dijeron nada públicamente. No obstante, la presidenta del PRO hizo su movida en las sombras: le escribió al ahora ministro de Seguridad de licencia para decirle que ella no está de acuerdo con cómo se manejaron las cosas. Es sabido que Bullrich suele tildarlo de «tibio» a Larreta y dice que no tiene lo que hay que tener para gobernar. Para la ex ministra de Seguridad, esta es una prueba más de eso. Habrá que ver si D’Alessandro acepta la invitación de Bullrich a conversar. Larreta hasta ahora se llevó una buena cantidad de dirigentes de su adversaria a sus filas: quizás ella quiera devolverle el favor.

Uno de los que se llevó Larreta fue Waldo Wolff que no para de cometer goles en contra comunicacionales desde que asumió. El último fue cuando le preguntaron si los chats eran falsos: «No en su totalidad», contestó.

En el gabinete porteño, en tanto, se instala un nuevo miedo. Según contó a este diario uno de sus integrantes, D’Alessandro no fue el único al que le hackearon el celular. En la movida cayeron algunos ministros y ministras más, además del ex vicejefe Diego Santilli. Según describen, fue un método usado corrientemente por estafadores, enviando un link para una nueva dosis de la vacunación Covid, aunque sorprende que funcionarios del Gobierno porteño caigan en esa trampa. Hay temor a que aparezcan nuevos chats y se licencien nuevos ministros. Incluso, alguna que otra carrera para la jefatura de Gobierno podría terminar trunca, de concretarse ese escenario temido.

Por la renuncia

Del otro lado de la mecha, en la oposición porteña, las críticas ya no fueron por no retener al ministro sino por no terminar de soltarlo. En líneas generales, coincidieron en que la licencia no alcanza. Y reclamaron, ya que D’Alessandro dijo que se tomaba la licencia para esclarecer el caso, que se presente en la Legislatura porteña para dar respuestas.

«D’Alessandro no tiene ninguna autoridad para seguir en el cargo, nada más ni nada menos que de Ministro de Justicia y Seguridad. Esa es la verdad y todos lo saben, por eso pide licencia. Quisieron fingir demencia y hacer como si nada pasara pero fue imposible», sostuvo la legisladora del Frente de Todos Claudia Neira. «Desde nuestro bloque seguimos insistiendo con nuestros planteos: el Jefe de Gobierno debe removerlo de su cargo. Si eso no ocurre, la Legislatura debe avanzar con el juicio político», advirtió.

Por su parte, el legislador Matías Barroetaveña consideró que “un dato positivo es que tuvieron que hacer algo. Me llamaba la atención que pudieran tener tanta impunidad. Hacer cualquier cosa frente a lo que describíamos. Primero con los audios de Lago Escondido y después estas filtraciones donde hablamos de corrupción. Intentan patear la pelota y que esto no les explote. Por un lado, no pueden mostrar los teléfonos y poner todo a disposición. Entonces están asumiendo la culpabilidad, pero con soluciones que no son definitivas». Barroetaveña advirtió que «todos sabemos que esto se debe traducir en una renuncia o despido”. El legislador indicó que seguirán insistiendo con los juicios políticos no solo a D’Alessandro sino al jefe de los fiscales Juan Mahiques.

Además, se están cocinando otros proyectos que buscarán poner luz sobre el contrato de las grúas, que manejan unas pocas empresas desde comienzos de los noventa. Uno de los empresarios del sector aparece en conversaciones con D’Alessandro que podrían dar lugar a una investigación por una serie de delitos, incluidos los vinculados a la corrupción. «¿Cuántos otros negocios como el de las grúas manejará D’Alessandro junto a Rodríguez Larreta para que no pueda pedirle la renuncia? Complicidad o extorsión», afirmó el legislador Juan Manuel Valdés, quien remarcó: «Si D’Alessandro quiere demostrar que los chats son falsos puede venir a la Legislatura a brindar explicaciones o entregar a la Justicia su celular para que fuera peritado. En cambio, pidió una licencia sin motivo alguno. Larreta protege a un Ministro que dice ‘llevarle negocios’“.

Por su parte, el legislador Javier Andrade consideró que la licencia es extraña: “Siempre que un trabajador de la Ciudad se pide una licencia establece las causas y el tiempo”. “Uno no deja de asombrarse por el silencio de Larreta y de sectores que forman parte de Juntos por el Cambio, como el espacio de Lousteau o Carrió. No dimensionan, o sí lo hacen y son parte del encubrimiento, de este hecho, de tanta gravedad institucional”, afirmó.

La legisladora del FIT Alejandrina Barry, en tanto, advirtió a este diario que «es muy evidente que la licencia otorgada a D’Alessandro es otro capítulo del encubrimiento de Larreta para su ministro. No sólo tiene que renunciar si no venir a la legislatura al igual que el jefe de gobierno para ser interpelados por las y los legisladores como exige el proyecto de ley que presenté. A D’Alessandro lo enfrentamos muchísimo por su política hacia las movilizaciones y a los sectores más vulnerables. Las pruebas contra el son evidentes y escandalosas. Por supuesto que repudiamos el espionaje ilegal, pero también es increíble que quien lo denuncia sea el jefe de la Policía de la ciudad quien desde su creación con el Fino Palacios han hecho el espionaje e inteligencia».

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