Desde el 2002 el dólar aumentó un 37% en el territorio que hoy gobierna Lula y en Argentina un 8.800%. Cuáles son las posibilidades reales de tener una moneda común entre ambos países.

En los últimos días el aumento de la cotización del dólar en Brasil comenzó a preocupar a algunos analistas financieros del mercado local porque por lo general las devaluaciones de la moneda brasileña complican siempre a la economía argentina. En el mercado financiero lo denominan el “efecto contagio”.

La última gran devaluación del real frente al dólar a fines de 1998 provocó grandes problemas a la economía local y representó un duro golpe a la competitividad de las exportaciones argentinas.

Lo cierto es que desde el 23 de diciembre del año pasado hasta ahora el real se devaluó un 6% frente al dólar y eso también genera que se comiencen a abaratar los costos de los argentinos que decidieron vacacionar en ese país en comidas y excursiones, pero esa suba en el valor del dólar comienza a preocupar al equipo económico argentino.

Al parecer la asunción de Luis Lula Da Silva como nuevo presidente de la República Federativa del Brasil no convence todavía al mundo financiero y en particular al mercado de Wall Street.

La reciente devaluación del real frente al dólar aumenta el riesgo de competitividad para la Argentina porque en el futuro se podría producir un fuerte aumento de las exportaciones de Brasil hacia nuestro país. Estas diferencias entre los tipos de cambios de ambos países donde el que más devalúa su moneda es Argentina de acuerdo a varios analistas consultados por iProfesional es el mayor inconveniente para que ambos países puedan tener una moneda común como plantea el presidente Alberto Fernández.

¿Es posible tener una moneda común con Brasil?

Como dato podemos señalar que en marzo de 2002, antes de la llegada de Roberto Lavagna al Ministerio de Economía, el dólar en la Argentina costaba 4 pesos en Argentina en tanto que en Brasil el dólar valía 4 reales. Lo curioso es que casi 21 años después la cotización del dólar libre en la Argentina llega a 350 pesos en tanto que la cotización del dólar en Brasil asciende a los 5,50 reales.

Esto implica que el tipo de cambio en nuestro país aumentó un 8.800% mientas que en Brasil subió un 38%. Estos números sirven para demostrar que la estabilidad cambiaria de Brasil es totalmente incompatible con la inestabilidad cambiaria de la Argentina.

Esa fue la última vez que los tipos de cambio estuvieron casi en el mismo valor. La anterior había sido en 1994 cuando el dólar valía 1 real en Brasil y también 1 peso en Argentina con la convertibilidad.

Otra de las grandes diferencias es que frente a una brecha cambiaria del 100% que existe en Argentina entre la cotización de dólar libre y el dólar oficial en Brasil no hay brecha cambiaria.

Por otro lado, mientras la inflación proyectada en Argentina para este año se ubica en torno al 100%, la inflación proyectada para Brasil durante todo 2023 será del 4,8%. Esta inflación anual es casi la misma que marcó el IPC de noviembre el INDEC que fue del 4,9 mensual.

El otro dato revelador de las diferencias financieras lo marca la tasa de interés. En Argentina la tasa nominal anual de referencia del BCRA se sitúa en el 75% mientras que en Brasil supera el 13%.

Un estudio de la consultora ABCEB, señala que “la fuerte respuesta que tuvo el Banco Central de Brasil (BCB) ante la suba de precios del 2021 derivó en un importante proceso de desinflación durante 2022 que continuaría este año”.

En tanto que en la Argentina sólo se ha utilizado un laxo control de precios que sólo se aplica a unos 600 artículos mientras que el INDEC releva más de 250.000 productos.

El 2022 cerró con una inflación del 5,8% anual muy lejos de Argentina que despide el año con una inflación anual del 96%.

El trabajo de ABCEB destaca que “en lo que hace a la actividad, la balanza se inclina mejor para nuestro país ya que la economía de nuestro país cerrará el año con un incremento previsto del 5,5%, mientras que la de nuestro vecino crecería 3,2% en 2022”.

Para 2023, y durante el primer año de gestión de Lula, se espera que desacelere a +0,7% en 2023, una dinámica similar a la de Argentina, que crecerá cerca del 1%.

La situación económica

Esta retracción de la economía de Brasil se dará fundamentalmente por una normalización de la actividad pospandemia, un menor crecimiento mundial, el efecto rezagado de la suba de la tasa Selic y el recorte del paquete fiscal extraordinario que dio el gobierno de Bolsonaro en el contexto de las elecciones.

La industria de Brasil ya registró en agosto y septiembre una desaceleración creciendo el 2,4%, un nivel por debajo de la prepandemia, y un ritmo muy por abajo del 18,7% del pico en 2011. El comercio crece, pero a un ritmo del 0,7% acumulado en los últimos meses, y en cambio, los servicios llevan cinco meses consecutivos de crecimiento con un alza del 1,1%, el nivel más alto de la serie.

Por otra parte, el déficit comercial bilateral acumulado hasta diciembre fue de 2.500 millones de dólares, lo que representa un notable deterioro en relación con el saldo del mismo período del año pasado que fue de 2.230 millones de dólares.

El saldo es producto de importaciones que crecieron 33,7% en lo que va del año, mientras que las exportaciones hacia Brasil lo hicieron en 13,1% anual.

De esta manera, luego del superávit excepcional de 2021, este año se encamina a cerrar con un déficit comercial bilateral en torno a los 2.400 millones de dólares para la Argentina.

De todas formas, vale destacar que éste aún se encuentra casi un 30% debajo del promedio de 3.500 millones de dólares en 2004-2018.

Obstáculos

La mayoría de los economistas consultados por Iprofesional sostienen qué hay grandes obstáculos para lograr una moneda común y la integración entre los ambos países.

Entre esos obstáculos se destacan:
a) la volatilidad y las políticas macroeconómicas incompatibles en ambos países.
b) la baja competitividad sistémica, excepto en sectores de alimentos, y en algunos nichos industriales y de servicios.
c) el escaso financiamiento para proyectos de integración regional.
d) la falta de rumbo del Mercosur (ni zona de libre comercio, ni unión aduanera).
e) las barreras no arancelarias y una muy excesiva burocracia intrazona.
f) los escasos acuerdos que existen más allá de lo estrictamente arancelario (servicios, inversión, compras públicas, propiedad intelectual, normas técnicas y laborales).
g) el mayor tamaño relativo de las empresas brasileñas; problemas de infraestructura en ambos países, y estructura logística enfocada en el comercio extrazona.
h) la ausencia de fomento a nichos más competitivos o con mayor necesidad de inversión (Software, Biotecnología, Energía, Infraestructura).

Otras trabas más específicas son los regímenes nacionales de promoción (Automotriz, Maquinaria, BK, Electrónica de consumo); las diferencias regulatorias (Farmacia, Alimentos), y las barreras fitosanitarias.

Es probable que este año el gobierno de Lula podría buscar una mayor integración regional en América del Sur y esto podría darle algún impulso adicional al comercio bilateral, el flujo comercial no debería variar sustancialmente, ya que aún faltan propuestas concretas para superar cuestiones estructurales, pero no parece adecuado por el momento que se pueda establecer una moneda común para el comercio entre ambos países.

Varios factores de riesgo

El analista Christian Buteler señala que “con nuestro modelo de tipo de cambio actual no hay ninguna devaluación que nos favorezca de ningún país del mundo ni tampoco una devaluación por los desequilibrios económicos que muestra la economía argentina pero la devaluación del real frente al dólar le viene bien a todo argentino que visite Brasil”.

En tanto que Mariano Bernardo, director de Equity Research Desk, explica que una pequeña apreciación del peso contra el real como la que se observa en los últimos días no modifica los términos de intercambio ni la decisión de los turistas argentinos de viajar a Brasil.

Con respeto al futuro de una moneda común con Brasil hay que destacar que el próximo 24 de enero el presidente Luis Lula Da Silva visitará la Argentina y se entrevistará en el presidente de la Nación Alberto Fernández y con la vicepresidenta Cristina Kirchner mientras el ministro de Economía Sergio Massa y el embajador en Brasil Daniel Scioli trabajan los detalles de la agenda con empresarios brasileños y argentinos.

Los técnicos de ambos países estarían trabajando para llegar a un acuerdo para lanzar en el futuro una moneda común entre dos países que se llamaría “Sur” algo que ya anunció en su visita a Brasil durante la asunción de Lula el presidente Alberto Fernández.

La misma serviría para financiar el comercio exterior entre ambos países y no se trataría del reemplazo de las monedas en ambos países como el peso en Argentina y el real en Brasil, sino que solo serviría para evitar la utilización de dólares en el comercio bilateral entre ambos países.

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