En una extraña maniobra, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo anunció con bombos y platillos la restitución de Juan José Morales horas antes del año nuevo 2023. Sin embargo, el joven conocía su identidad desde hace, al menos, quince años.

Pocas horas antes del fin de año, las Abuelas de Plaza de Mayo encontraron al nieto 132. “Con la alegría que da la conquista de la verdad”, tal y como anunció la presidenta de la asociación, Estela de Carlotto, se anunció la restitución de la identidad de Juan José, hijo de Mercedes del Valle Morales.

Del Valle Morales había sido detenida y luego desaparecida junto a gran parte de su familia en la ciudad de Monteros, Tucumán, en el año 1976. La noticia de la restitución de la identidad de Juan José fue confirmada por las autoridades del juzgado federal Nro. 1 de Tucumán. Lo había criado una familia dueña de la finca en la que trabajaba su madre biológica.

De acuerdo al relato de Juan José, él desconocía su historia. Al morir sus supuestos padres, sus hermanos de crianza le revelaron la verdad y le entregaron su DNI original, en el que figuraba el nombre de Mercedes del Valle Morales, su verdadera madre.

Sin embargo, y lejos de las afirmaciones de Estela de Carlotto, la historia de Juan José y la lucha por su identidad no se definió a finales del 2022, sino mucho antes, en los albores de 2007.

A principios del 2004, Juan José decidió comenzar su búsqueda junto al nodo Tucumán de la Red por el Derecho a la Identidad de Abuelas de Plaza de Mayo y la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CoNaDi). Allí, Juan José pudo acceder al Banco Nacional de Datos Genéticos, donde pudo constatar que, efectivamente, Mercedes del Valle Morales era su madre biológica.

Quien impulsó su búsqueda fue su esposa, Ana del Valle Díaz, quien no dejaba de sorprenderse de que Juan José tenga tres documentos sucesivos, todos con un apellido diferente. “En mi primer DNI el apellido era Zalarayán, en el segundo, Morales, en el tercero, Cazorla. Sólo sé que en todos me llamé Juan”, aseguró el ahora caratulado como “nieto recuperado 132”. Ana tuvo que insistir durante casi cuatro años para que Juan José se acerque a la CoNaDi.

Tiempo después, Juan José, cuyo apellido hasta entonces era Cazorla, supo que los restos encontrados en una tumba sin nombre en el Cementerio del Norte pertenecían a su madre, lo que le permitió organizar el entierro en la localidad de Monteros.

De este modo, el caso de Juan José se transformó en el primero en Tucumán en obtener una prueba positiva de ADN en restos de desaparecidos. En efecto, el avance de la medicina genética abrió el juego a numerosas personas con dudas sobre su verdadera identidad de volcar sus datos en el banco genético y obtener un resultado incuestionable en pocas horas.

El anuncio fue llevado adelante por la propia Estela de Carlotto en la Casa por la Identidad en el Espacio Memoria y Derechos Humanos de la ex ESMA, donde contó detalles de la historia de la familia de Juan José Morales. Por alguna razón, y a pesar de que Juan José conoció su verdadera identidad en el año 2004 y pudo comprobarlo más allá de todas dudas en el 2007, recién ahora la asociación de Abuelas de Plaza de Mayo decidió dar un golpe de marketing y anunciar su extraña “revelación”.

De acuerdo al relato de sus familiares, en aquel operativo en la localidad de Monteros, en 1976, además de secuestrar a Mercedes del Valle, los efectivos militares secuestraron a los abuelos maternos de Juan José, llamados José Ramón Morales y Toribia Romero de Morales, a sus tíos José Silvano MoralesJuan Ceferino Morales y Julio César Morales. Todos ellos aún se encuentran desaparecidos. Recién en 1983, con el retorno de la democracia, su abuela Máxima Rita Romero de Morales se animó a denunciar ante la CoNaDep la desaparición de toda su familia.

Entrada anterior Una PlayStation 4 en Casa de Gobierno, emblema de una gestión para el olvido
Entrada siguiente Schiaretti y Urtubey acordaron una alianza “extra grieta”