En el marco del triunfo mundialista, el gobernador Axel Kicillof publicó una inocente fotografía en la residencia de la Casa de Gobierno que dejó entrever el llamativo fanatismo de quien debiera preocuparse por el destino de una provincia a la deriva.

Fruto del desaguisado llevado adelante gestión tras gestión, del que Axel Kicillof no resulta para nada ajeno, actualmente en el conurbano bonaerense la pobreza entre los niños asciende a casi el 73 por ciento. Por caso, en términos de indigencia entre chicos de 9 y 14 años, esta misma región pasó del 20,2 al 20,8 por ciento solo en un año.

Los números en territorio bonaerense son de los peores del país. Según especialistas, esto se debió, principalmente, a que este distrito fue el más castigado por la pandemia, por haber aplicado restricciones más severas a la circulación, lo que generó pérdida de ingresos más pronunciadas.

En ese marco, el gobernador Axel Kicillof dio a conocer una polémica fotografía que despertó una fuerte indignación en las redes sociales, por contrastar no solo con su estilo de vida sino con sus políticas sociales prebendarías y la multiplicidad de causas de corrupción en prácticamente todas las áreas donde se manejan grandes sumas de fondos públicos.

Hoy Kicillof y su familia viven en un ostentoso palacio construido en el casco histórico de La Plata, entre 1906 y 1911, siguiendo con el proyecto original de Dardo Rocha de darle a la provincia de Buenos Aires una capital que fuese la envidia de los porteños. La residencia es una extensión de la Casa de Gobierno, versallesca en sus detalles que bien puede asimilarse a los palacios de las aristocráticas familias de la Buenos Aires del siglo XIX.

Mientras Kicillof literalmente “juega” a gobernar, la pobreza y el hambre se convirtieron en una realidad cotidiana en amplias zonas de la provincia de Buenos Aires, donde simultáneamente los manejos clientelistas en torno a los beneficiados de planes sociales no han dejado de aumentar mes a mes.

Inevitablemente, la fotografía de Axel Kicillof y su PlayStation nos retrotrae a las más variadas anécdotas existentes en torno a la consola en la que se solía perder el joven Máximo Kirchner durante sus improductivas épocas treintañeras. Todo un emblema de un gobernador ausente, cuya gestión empobreció a la mayoría de los bonaerenses, y un cuestionado espacio político que hace mucho tiempo dejó de preocuparse por quienes más lo necesitan y solo milita procurando su propio bienestar.

Entrada anterior Master Plan: La planta asfáltica de Vialidad Provincial se instala en el Parque Industrial de Eldorado
Entrada siguiente El extraño caso del nieto recuperado 132 que ya había sido encontrado en 2007