En la iglesia pareciera que no todos están de acuerdo con las versiones oficiales respecto del atentado a la vicepresidenta de la Nación. El padre Juan Pablo Esquivel se manifestó escéptico, agradeció que ésta no hubiese mandado a matar al fiscal Luciani y pidió cárcel común una vez que sea condenada, de acuerdo a sus propias palabras.

El intento de asesinato a la vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, sigue generando dudas y posiciones. Más del 60 por ciento de los encuestados dudan de la veracidad de los hechos tal como se los quiere mostrar. Uno de ellos es el sacerdote argentino Juan Pablo Esquivel, quien aparece como una voz disonante dentro de la iglesia católica, que este sábado 10 de septiembre rezó una misa que congregó a todo el arco político afín a CFK.

Al día siguiente del intento de atentado contra la vicepresidente y en medio de una gran estupor, el sacerdote santafesino radicado en Italia sostuvo en un video público: «En relación al patético simulacro de atentado de ayer, yo estoy no contento, contento es una palabra importante; estoy conforme con el hecho de que no te hayan matado porque los cavernícolas que te siguen te hubieran erigido como mártir».

El sacerdote nacido en Santa Fe en 1963, se ordenó sacerdote en Paraná (Entre Ríos) en 1989, hijo del ex senador y secretario General de la gobernación por el PJ, Alfredo Domingo Esquivel, pocos años después se asentó en Roma donde se licenció y luego doctoró en teología, para no volver a su país natal y desarrollar sus actividades sacerdotales en diversas regiones de Italia.

En reiteradas oportunidades se ha manifestado fiel opositor al kirchnerismo, y en esta oportunidad sostuvo aludiendo a CFK que «vos no sos una mártir, vos sos una corrupta que está siendo juzgada. Un fiscal al que no llegaste a matar, gracias a Dios, te ha condenado o estás recorriendo ese camino. Te la ves venir y te estás autovictimizando patéticamente”.

Sosteniendo al mismo tiempo que «va a tener que hacer las cuentas claras con Dios, que todo lo ve y lo sabe”. Todo un mensaje para una iglesia que parece dividida aún cuando muchos de sus obispos y sacerdotes permanezcan en silencio, tal vez por temor o falta de empatía con el sentir popular.

El sacerdote terminó su reflexión diciendo: «Estoy conforme, porque la idea es que vos tenés que cumplir con tu condena primero, en este mundo. Espero que seas condenada, que es lo que te merecés, que vayas a una cárcel común, no una prisión domiciliaria, como hicieron con los militares”.

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