En la tarde del 9 de enero, un vuelo privado que unió el Aeroparque metropolitano y el Aeropuerto de Mount Pleasant causó curiosidad y generó una importante ola de desinformación.

Diferentes reportes -algunos, realizados en canales de noticias masivos- sembraron dudas sobre las intenciones de un Learjet 60 que no podía ser identificado por Flightradar24, plataforma de seguimiento de vuelos a través de los datos enviados por el sistema de Transponder ADS-B que portan las aeronaves.

Ante la imposibilidad de discernir con la información existente la matrícula del avión se indicó que el avión «no se había identificado». Esta información es conceptual -y fácticamente- incorrecta.

Que un avión no presente datos en una plataforma de seguimiento no implica que no tenga plan de vuelo aprobado en origen y destino, que no sea visible en el radar y que tenga alguna intención de no cumplir con los protocolos de identificación necesarios para un vuelo de esas características.

De acuerdo con otra de las plataformas de seguimiento, el avión implicado en el viaje es el LV-CCO, un Learjet 60 perteneciente a Baires Fly, empresa que realiza vuelos privados.

De acuerdo con fuentes consultadas, el avión habría realizado un vuelo sanitario, que es compatible con el tiempo que permaneció en Mount Pleasant -alrededor de una hora- antes de regresar a la Ciudad de Buenos Aires.

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